Mady, un perro maltratado desde cachorro con una lesión degenerativa, necesita ayuda para operarse

Mady, un perro maltratado desde cachorro con una lesión degenerativa, necesita ayuda para operarse

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Mady, en su casa de acogida.


A Mady le encanta jugar con la pelota, como a casi todos los perros. Es feliz con poco, como casi todos los perros. Le gusta correr, como a cualquier perro. Pero a Mady, un pastor belga macho de solo un año y medio, cada día le cuesta más mantenerse en pie. Y si no se opera de una lesión degenerativa en los codos, pronto dejará de levantarse, de correr y de jugar, perdiendo toda calidad de vida y asomándose a un triste final.


Desde que llegó a este mundo, la vida de Mady ha estado marcada por el sufrimiento, pero también por la superación de las adversidades. Y es que Mady fue maltratado desde cachorro por su dueño y acabó siendo abandonado. Un vecino dio aviso de su mala situación y la asociación protectora de animales ADA Huella Fiel, ubicada en Vélez Rubio, en Almería, le rescató en octubre del pasado año, haciéndose cargo de él. 


Tanto le ha cambiado la vida tras ser rescatado y acogido, que ha cambiado incluso de nombre. Antes, cuando era un perro maltratado, se llamaba Marshall. Pero ese pasado quedó atrás y ahora, rebautizado como Mady y con un grupo de personas que dedican su esfuerzo y su tiempo a cuidar de él, es un perro feliz.


“Es muy patoso andando. Muy burro. Al pobre le encanta estar de pie, ir de un lado para otro y correr, pero hace movimientos muy torpes. Los cuartos traseros se le van para los lados, ya que tiene desviadas las vértebras”, explica a Diario Animalista Belén Alcázar, miembro de Huella Fiel y que siguió su caso de cerca desde el principio.


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Lamentablemente, que sea un perro feliz no significa que sea un perro sano. Todo lo contrario, al poco de llegar a la protectora sus cuidadoras se dieron cuenta de que Mady cojeaba y tenía dificultades para andar. Sospechaban de algún tipo de lesión en la columna, incluso llegaron a pensar que podría haber sido atropellado. Así que le llevaron al veterinario.


“Le hicieron todo tipo de pruebas, empezando por analíticas y radiografías. La veterinaria recomendó hacerle una resonancia magnética y que le viera un neurocirujano, ya que era un caso que excedía el ámbito de la traumatología”, relata Belén.


En el hospital veterinario de Murcia fue atendido tanto por un traumatólogo como por un neurocirujano, que confirmaron los malos pronósticos: Mady sufría graves lesiones por los golpes que recibió siendo cachorro.


“Los especialistas veterinarios nos dijeron que la lesión de columna se la habían producido los golpes en las vértebras. Y que por desgracia no se puede operar, es una lesión que sufrirá de por vida”, lamenta.


En Huella Fiel asumieron el diagnóstico y, lejos de rendirse con él, quisieron darle a Mady la oportunidad de ser feliz, a pesar de sus problemas de movilidad.


LESIÓN DEGENERATIVA Y DOLOR INSOPORTABLE


La lesión de Mady no tardó en empeorar. Se le empezaron a inflamar los codos, así que volvieron a llevarle al veterinario. Le diagnosticaron una artrosis importante y una lesión en ambos codos de las patas delanteras. Y lo peor de todo: necesitaba cirugía.


Esta primera intervención quirúrgica se llevó a cabo en la clínica veterinaria La Seda, en Lorca (Murcia), de la mano de Alfonso, su traumatólogo. Además, fue necesario que viniera otro traumatólogo especialista desde Madrid para hacer la cirugía, ya que hacía falta una máquina de laparoscopia de 1,6 milímetros, y la que tenían en la clínica era de 2 milímetros. El coste de la operación ascendió a 2.100 euros, que fueron abonados por Huella Fiel.


“El objetivo de la cirugía era aliviarle el dolor a Mady, que iba en aumento. Pero durante la intervención le encontraron una malformación en los codos, que hace que los huesos del codo se toquen, desgastando la articulación y provocando mucho dolor”, cuenta Belén.


Se trata de una enfermedad degenerativa, por la cual Mady necesita ahora otras dos cirugías. Una por cada pata. En cada una de ellas le insertarán unas placas de titanio especiales, hechas a medida para él.


“Son unas placas de titanio en forma de C. Tienen que cortar el hueso y poner la placa, para hacer una especie de pseudoarticulación que evite el rozamiento con el hueso”, precisa.


En cuanto a las perspectivas en caso de no ser intervenido quirúrgicamente, Belén es clara: “Si no se opera, Mady tiene un final chungo. Los veterinarios ni siquiera se explican cómo no está todo el día chillando de dolor. Sin cirugía, seguirá yendo a más y, además de poder quedarse paralítico, podría llegar a un punto en que sea un dolor insoportable para él”, expresa con preocupación, sin querer ni siquiera pronunciar la palabra maldita (sacrificio).


“Además, lleva meses aguantando pruebas y más pruebas, siendo sedado cada dos por tres. Tenemos que hacer todo lo posible por darle una solución efectiva. Una vida mejor”, añade con un halo de esperanza en que todo va a salir bien.


YA SE HA RECAUDADO LA MITAD DEL DINERO


Por su parte, Yolanda García, voluntaria de Huella Fiel y que sigue en primera línea el caso de Mady, hace un llamamiento ciudadano para sufragar una operación costosa pero totalmente necesaria.


La cirugía cuesta 5.600 euros en total. Son 2.800 euros por cada pata. Mady es un perro grandote. Es un pastor belga y pesa 37 kilos, por eso las placas de titanio hechas a medida son tan caras. Las fabrican en Galicia y nos las mandan aquí”, detalla.


La buena noticia es que Huella Fiel ya ha recaudado la mitad del dinero, por lo que una de las cirugías, correspondiente a la pata que tiene en peor estado, ya está garantizada. Ahora falta un empujón final para poder operarle la otra pata y aspirar así a una recuperación completa de la movilidad.


“Vamos a empezar operándole de uno de los codos, el que tiene peor. Es el que más le duele y es prioritario. Ya tenemos el dinero para esa cirugía. Necesitamos ayuda para conseguir los 2.800 euros restantes”, insiste Yolanda, consciente de que está en juego la vida de un animal al que le han cogido muchísimo cariño y con el que toda la asociación está volcada.





Mientras llegan las placas de titanio y la ayuda económica para pagar las operaciones, Mady resiste el dolor a base de fuertes antiinflamatorios. Vive feliz en casa de Billie Louise, una voluntaria de la asociación que le ha acogido en su hogar junto al resto de sus animales. Ajeno a todo, como buen perro.


Lo que no sabe Mady es que su caso ha despertado una ola de solidaridad, de gente dispuesta a aportar lo que pueda, por poco que sea, aunque sea 1 euro, para darle una oportunidad. No hay garantías de éxito, pero sí mucha ilusión por intentarlo y formar parte de algo tan bonito y comprometido como es ayudar a animales necesitados.


“Al ser un procedimiento experimental, no hay garantía de que vaya a funcionar al cien por cien. Pero hay muchas posibilidades. Los veterinarios confían en que vaya bien. Y tenemos que intentarlo. Mady se lo merece todo”, concluye Belén.


Sin duda, se lo merece. Y toda persona que así lo piense y quiera ayudar económicamente con cualquier cantidad para que Mady sea operado y tenga una oportunidad, puede hacerlo a través de alguno de estos métodos habilitados por ADA Huella Fiel:



Concepto: Mady / Operación Mady


PayPal: huellafielvr@gmail.com


Teaming: https://www.teaming.net/huellafiel


Número de cuenta bancaria: ES60 2103 5950 76 0010027132


Bizum: 645 14 06 88 y 693 79 33 26




En Diario Animalista estamos comprometidos con la protección animal. Si conoces casos de animales que necesitan ayuda y con una historia detrás que merezca ser contada, contacta con nosotros para que valoremos la posibilidad de colaborar con su difusión.


Pedimos a nuestros lectores y lectoras que colaboren económicamente con ADA Huella Fiel para la operación de Mady y nos comprometemos a seguir su caso e informar de cómo evoluciona tras la cirugía. Le deseamos a Mady una pronta recuperación.


#SalvarAMady


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