Los perros de Níjar se recuperan en la protectora Angelitos Vagabundos de años de maltrato y dejadez

Los perros de Níjar se recuperan en la protectora Angelitos Vagabundos de años de maltrato y dejadez

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Los perros de caza maltratados de Níjar (Almería), que pertenecían a un cazador que decidió entregarlos voluntariamente tras denunciar DIARIO ANIMALISTA y Galgos del Sur las pésimas condiciones en las que vivían, ya se recuperan satisfactoriamente de años de maltrato, dejadez y falta de atención veterinaria. Lo hacen en la protectora de animales Angelitos Vagabundos, que se hizo cargo de las tres hembras supervivientes.


Se trata de dos galgas y una podenca. En las imágenes facilitadas a DIARIO ANIMALISTA por la presidenta de Angelitos Vagabundos, Marisa Martínez, se aprecia a los animales en mucho mejor estado.


Están sueltas, corren libres de aquí para allá y no tienen moscas ni garrapatas. Han cambiado el pan por el pienso y por fin tienen agua fresca y potable en un bebedero limpio.


“Las perras están bien. Se les desparasitó y se les han hecho analíticas, que han salido bien. Excepto una de ellas, que ha dado positivo en erliquia, una enfermedad transmitida por las garrapatas. Pero no tiene importancia, ya ha iniciado un tratamiento de antibiótico durante un mes y se curará”, explica Marisa Martínez, refiriéndose a la galga que aparecía atada en el vídeo, repleta de garrapatas y moscas.


Sobre el comportamiento de las perras, indica que le ha “sorprendido para bien”, ya que se llevan bien con otros perros y también con las personas. “A la galga de color clarito le cuesta más socializar, pero en general el comportamiento es bueno”.


Marisa, que estuvo presente en la primera valoración veterinaria que se hizo a las perras en el asentamiento insalubre donde el cazador las mantenía, reconoce que las instalaciones eran “una porquería” y que resultaba evidente que recibían “atenciones y cuidados insuficientes”.


Su vida cambió desde el momento en que fueron sacadas de aquel lugar y llegaron a Angelitos Vagabundos, ubicada en la propia localidad de Níjar.



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“Fue el propio veterinario el que fue a buscarlas, las montó en su coche particular y las trajo a la protectora”, cuenta, visiblemente enfadada por la presión, las críticas e “incluso amenazas” que está sufriendo el veterinario desde que se conoció públicamente este caso de maltrato animal en perros de caza.


Sobre lo que va a ocurrir con las perras a partir de ahora, responde: “Las perras están bien aquí, como puedes ver. Están a nombre de la protectora, de Angelitos Vagabundos, pero al estar la causa judicializada, los animales no pueden ser puestos en adopción”.


PREÑEZ DESCARTADA


Por su parte, la veterinaria Elizabeth Viejo, que firma el informe veterinario adjuntado a la denuncia de Galgos del Sur contra el propietario cazador por un posible delito de maltrato animal, pone de manifiesto en dicho documento la sospecha de que una de las galgas esté gestante, algo que el veterinario de NíjarVet y la protectora Angelitos Vagabundos han descartado a este periódico, a pesar de que inicialmente también pensaron que estaba preñada.



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“Si esa galga no está gestante, puede tener una patología grave, porque esa barriga no es normal. Podría ser, entre otras cosas, una ascitis, que consiste en una acumulación de líquido en el abdomen, que si no se trata puede llegar a ser mortal”, advierte la veterinaria.


Esta posibilidad también ha sido descartada por Angelitos Vagabundos. Marisa Martínez señala que “no tiene nada, ya que si sufriera ascitis habría valores alterados en la analítica”.


EUTANASIA INNECESARIA


Lamentablemente, la otra podenca, la que se encontraba en peores condiciones y con una delgadez extrema, fue sacrificada el pasado sábado 22 de mayo, solo un día después de grabarse el vídeo que sirvió para desvelar este caso de maltrato animal.


Tal y como publicó DIARIO ANIMALISTA, el cazador de Níjar decidió sacrificar a la podenca en contra del criterio veterinario e ignorando el ofrecimiento de Angelitos Vagabundos, que le pidió que le cediera al animal para darle una oportunidad de recuperación en su protectora.


El propietario se negó a cederla, rechazó las opciones alternativas y ordenó la eutanasia argumentando que ya era “vieja”, aunque en realidad la perra tenía solo entre 7 y 8 años de edad, pues su ficha veterinaria determina que nació en 2013.


“Hubiese preferido que el dueño me cediera al animal. Nosotros, mientras el perro ande, coma y beba solo, no recomendamos el sacrificio. Pero en estos casos la decisión es del propietario”, lamenta Marisa.


Por último, critica al Ayuntamiento de Níjar porque ha demostrado una y otra vez que “no le importan los animales” y echa en falta que la ordenanza municipal se aplique de verdad para perseguir los casos de maltrato animal.


Y de todo lo sucedido, la presidenta de Angelitos Vagabundos saca algo en positivo: “Esta noticia ha revolucionado Níjar. Los cazadores del pueblo se están matando por arreglar las condiciones de sus animales y darles atención veterinaria, temiendo ser los siguientes”. Sin duda, un detalle para la esperanza.


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