Un hombre arrastra a su perro con el coche causándole graves heridas y quemaduras en Cúllar (Granada)

Un hombre arrastra a su perro con el coche causándole graves heridas y quemaduras en Cúllar (Granada)

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Wify fotos


Wify es un perro de cuatro años que se recupera muy lentamente de sus heridas y quemaduras causadas por el asfalto. Fue arrastrado con el coche por su dueño en Cúllar (Granada). Los hechos ocurrieron el pasado 13 de agosto.


Según relata a DIARIO ANIMALISTA María José, una testigo presencial que atendió a Wify en plena calle, su dueño le ató por el cuello a la parte de atrás del coche y emprendió la marcha.


“El perro seguramente trotó al principio tras el vehículo, hasta que se cansó o no pudo mantener la velocidad y cayó al suelo. Y a partir de ahí pues sería arrastrado por la carretera durante el resto del trayecto, dejando un reguero interminable de sangre”, cuenta.


María José, junto a otros miembros de su familia, le hizo detener el vehículo y fue rápidamente a auxiliar al perro. “El dueño se bajó del coche entre risas y bromeaba diciendo que solo estaba sacando a su perro de paseo. Y encima me amenazó con un palo varias veces”, añade.


Las heridas y quemaduras que sufrió Wify son muy graves: “En algunas partes no tenía carne y se le veía el hueso. En la clínica veterinaria intentaron coser, pero las heridas eran tan abiertas que los puntos saltaron. No quedó más remedio que vendar para que el tejido pueda sanar y estar protegido de infecciones, aunque tardará más en cicatrizar que si pudiera estar al aire”.


Por ahora, el perro sigue acudiendo con frecuencia al veterinario para realizarle curas y revisar la evolución de las heridas. En los últimos días ha realizado numerosos intentos de arrancarse las vendas con la boca, por lo que le van a colocar un cono o collar isabelino que se lo impida.


Todo este sufrimiento de Wify llega tras una vida de maltrato, pues, a sus cuatro años, “ha vivido siempre atado a un pino”.


En la casa de acogida donde permanece recuperándose de las heridas cuentan que es un perro que cuando llegó no sabía ni comer pienso en un cuenco de comida, al estar acostumbrado a que le echen cualquier despojo en el suelo cada varios días, sin saber cuándo podría volver a comer. Tampoco sabía pasear. Poco a poco va aprendiendo, a medida que está conociendo la cara buena del ser humano: el cariño y el amor.


Mientras tanto, el caso está denunciado por el Seprona de la Guardia Civil, a la espera de juicio. Y el Ayuntamiento de Cúllar se ha hecho cargo de los gastos veterinarios.


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